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Cómo las familias SA pueden ayudar a implementar Programas Escolares más adecuados a las necesidades de sus niñosHall Lippman
Mi charla de hoy trata de la defensa y educación, y específicamente sobre cómo las familias SA pueden ayudar a implementar programas escolares más adecuados a las necesidades de sus niños. Pero es también más que eso, porque al usar el término defensa yo quiero decir: 1) lograr algo importante para nuestros ángeles 2) lograr la fuerza para que obtengamos alguna forma de control sobre nuestros niños y sobre nuestras propias vidas. Mi hija Danna tiene ahora 17 años y ha sido educada durante los últimos ocho años bajo una nueva forma de acercamiento a los niños con discapacidades, llamada integración. La integración se define como un programa por el cual todos los alumnos van a los colegios de su barrio, junto a los niños de su misma edad, en aulas de educación normalizadas. Lo hacen de acuerdo a un Programa de Educación Individual (IEP. Individual Education Programe) diseñado para cumplir con sus necesidades específicas y con el apoyo necesario para permitirles beneficiarse con su experiencia educacional. Este no era el caso cuando Danna comenzó el pre-escolar a los tres años y durante varios años más, cuando asistía a colegios para niños con discapacidades severas. ¿Cómo pasó Danna de una escuela para niños como ella a una escuela de su barrio?. La respuesta es que ocurrió como resultado de un proceso de múltiples pasos, iniciado por mi esposa y por mí, junto a los padres de otros ocho niños con discapacidades. Paso 1: Vivimos en Falls Church, Virginia, una ciudad pequeña, con cerca de 10.000 habitantes, ubicada en las afueras de Washington D.C.. Por lo tanto, ya conocíamos por lo menos a algunos padres de niños con discapacidades y habíamos hablado con ellos acerca de su educación. A medida que hablábamos, nos dimos cuenta de que teníamos preocupaciones similares: nuestros hijos no estaban recibiendo una educación tan buena como creíamos que debían recibir y, muy importante, dado que ellos estaban yendo a escuelas fuera de nuestra ciudad, sentíamos que nosotros como familias y ellos como niños, estábamos siendo excluidos de nuestra comunidad. Este último punto nos fue remarcado por un padre cuando fue a nuestro centro comunitario local a preguntar por programas de ocio y otros programas para niños con discapacidades. El personal le respondió que no había tales programas porque no había niños discapacitados en nuestra ciudad. Este desconocimiento se originaba en las listas oficiales de los niños que asistían a las escuelas locales, las cuales, no incluían los nombres de nuestros niños porque iban a escuelas fuera de la ciudad. Paso 2: Cuando nos dimos cuenta de que teníamos problemas similares, decidimos reunirnos con otros padres con los que no habíamos hablado, para compartir experiencias y ver si era posible, y qué, podía ser sugerido. La reunión se realizó en una de nuestras casas, en Febrero de 1990. En la reunión había nueve padres de niños con discapacidades desde moderadas a severas. Descubrimos que todos estábamos preocupados por los programas de educación de nuestros niños, y nos organizamos en un Grupo de Padres Contrato (GPC). El nombre surgió del hecho de que nuestros niños eran educados fuera de la ciudad, bajo contrato con escuelas cercanas o colegios privados. Paso 3: Acordamos que nuestra primera tarea era reunir información referente al acercamiento, una educación alternativa para niños como los nuestros. Rápidamente encontramos que había una cantidad de recursos, tales como universidades, entidades sin ánimo de lucro y agencias locales y estatales. Paso 4: Luego de varias reuniones más, donde consolidamos y discutimos las informaciones que habíamos reunido, acordamos que nuestros niños recibirían una educación mejor de la que estaban obteniendo, en un marco integrador en las escuelas de sus vecindarios. Varios de nosotros estuvimos de acuerdo en representar al GPC en una reunión a programar con el Jefe del sistema local de escuelas (el cargo más alto de la escuela oficial local). Paso 5: Cuando nos reunimos con él, varias semanas después, le explicamos nuestra preocupación y le expusimos nuestras ideas para traer a nuestros niños de vuelta a sus escuelas del barrio. Lo que no sabíamos - y esto debo enfatizarlo mucho es que él sería tan receptivo. Nos explicó que en el sistema escolar del cual acababa de regresar había varios niños con serias discapacidades, que ya estaban siendo educados junto a sus compañeritos en cursos normalizados. Con su apoyo organizamos reuniones de seguimiento con miembros de su personal administrativo superior. Como resultado de todo esto, en Mayo de 1990 se estableció un Grupo de Trabajo para Integración, para averiguar qué necesitaba el sistema de la escuela pública de Falls Church City para integrar alumnos con discapacidades de moderadas a severas en su colegios locales. El Grupo de Trabajo, estaba compuesto por 26 miembros; 2 Administradores Senior de la Oficina Central del Consejo Escolar; 3 Jefes; 1 ayudante principal; 9 maestros de educación especial y personal de recursos; 9 padres del GPC y 2 representantes comunales. La naturaleza integradora del Grupo de Trabajo fue sumamente importante para su éxito. Paso 6: Bajo la guía de los 2 Administradores Senior, el Grupo de Trabajo cumplió sus obligaciones en forma altamente profesional y cooperadora. Todo el mundo ayudó por medio de subcomités, que se formaron para corresponder con los sistemas de las Escuelas Primarias, Elementales, Media y Superior. En Noviembre un informe consensuado fue aprobado por todos los miembros del Grupo de Trabajo y fue preparado para su presentación ante el Consejo Escolar local. Se requería su aprobación para que algo pudiera ocurrir después. El informe recomendaba que nueve niños con discapacidades de moderadas a severas se integraran a la escuela pública a partir del año escolar 1992-1993. Contenía además una discusión referente a los alumnos a integrar, recursos necesarios y costos estimados, conclusiones, otros temas/preocupaciones, leyes relevantes nacionales y estatales, políticas del Consejo local e informes individuales de los 3 sub-comités del Grupo de Trabajo. Paso 7: En una reunión de Noviembre 1991 del Consejo Escolar local, se aprobó el Informe por unanimidad. Los miembros del GPC del Grupo de Trabajo concurrieron a esta reunión para ayudar a hacer la presentación y contestar las preguntas de los miembros del Consejo. Antes de la reunión los miembros del GPC hicieron lobby individualmente con los miembros del Consejo Escolar y tuvieron un extenso contacto con otros grupos locales importantes, tales como el Comité Asesor de Escuelas de Educación Especial, cuyo apoyo sería muy importante en la deliberación del Consejo. Paso 8: Durante todo el proceso, pero especialmente en la semana previa y en la posterior a la aprobación del Consejo Escolar, los miembros del GPC trabajaron con los medios de comunicación locales, tales como diarios, cadena de TV por cable, para informar al público de los hallazgos y conclusiones del Grupo de Trabajo. Paso 9: Desde Enero a Agosto de 1992 se hicieron los arreglos que cada escuela estaba desarrollando para implementar la Iniciativa de Integración del Grupo de Trabajo. Los miembros del GPC fueron designados por el Consejo Escolar para servir en lo que se conoció como Equipos de Implementación en el Lugar. Los miembros del GPC asistieron también a audiencias presupuestarias del Consejo Escolar y del Ayuntamiento tendentes a apoyar el financiamiento de la Iniciativa de Integración. Seguimos haciendo lobby con los miembros del Consejo Escolar y del Ayuntamiento aparte de las reuniones formales y publicas y proporcionando artículos para escuelas oficiales y publicaciones de la ciudad. En Septiembre de 1992, dos años después de la implantación del GPC, Danna y otros ocho niños comenzaron a ir a sus escuelas locales!. Aunque ha habido dificultades, - después de todo la educación integradora es todavía un acercamiento nuevo y en desarrollo la vida de ella y la de los otros niños ha cambiado para mejor de tal forma que para describirlo se necesitaría otra charla completa. Este resultado se logró sólo porque un grupo de padres se involucró y se convirtieron en defensores de sus niños. La experiencia del GPC demuestra que los padres pueden lograr una diferencia en la educación de sus niños y mucho más. Por supuesto, organizar, buscar recursos disponibles, interactuar con autoridades responsables y con profesionales, y ganar el apoyo de los demás son habilidades que sirven no solo para cubrir las necesidades educacionales de nuestros niños, sino son aplicables a casi todos los temas que puedan afectar su bienestar futuro. Finalmente, para su posterior información he escrito aparte un resumen de los pasos claves que se deben dar para involucrarse y convertirse en un defensor. Aunque está enfocado en la educación, es también un modelo de acción para cualquier área de actividad en la que pueda ser aplicada.
ESTRATEGIAS PARA IMPLEMENTAR UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN INTEGRADORA PARA ALUMNOS CON DISCAPACIDADES DE MODERADAS A SEVERAS
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