Estudio sobre las Capacidades de Comunicación Expresivas
en Niños con Síndrome de Angelman
Robin L. Alvares, Ph. D.
Sharon F. Downing, M.S.
Northern Illinois University, DeKalb
From the American Journal of Speech-Language Pathology, May,
1998, Vol. 7, No. 2, pp14-24.
Received May 29, 1997
Accepted January 21, 1998
Contactar con el autor: Robin L. Alvares, PhD, Department of
Communicative Disordres, Northern Illinois University, DeKalb, IL 60115
Palabras clave: Síndrome de Angelman, retraso, intervención
preverbal.
RESUMEN
El Síndrome de Angelman (SA) se produce como consecuencia de la
deleción parcial del cromosoma 15 (Knoll y colaboradores, 1989) y ocurre en,
aproximadamente, 1 por cada 10.000 nacimientos vivos (Peterson, Brondum-Nielsen, Hansen,
& Wulff, 1995). Los individuos con SA muestran un modelo de retraso de desarrollo que
incluye, problemas con la alimentación durante la infancia, retraso en el desarrollo
motor, movimientos atáxicos, convulsiones, de severo a profundo retraso mental, y una
falta de expresión hablada (Wills, Zori y colaboradores, 1995). Los objetivos de este
artículo son resumir investigación clínica sobre SA, proporcionar una descripción de
las habilidades de comunicación de individuos con SA, y, por último, identificar
estrategias y recursos para la intervención en el área de comunicación. Empieza
repasando la literatura existente sobre las características clínicas de los individuos
con SA, haciendo énfasis en las habilidades de comunicación. La segunda parte del
artículo presenta los resultados obtenidos en un estudio de 20 familias de niños con SA
en las habilidades de comunicación expresivas. Se discuten las implicaciones de los
resultados del estudio con relación a la literatura existente.
INTRODUCCION
El Síndrome de Angelman SA se produce como resultado de la deleción
parcial o trastorno del cromosoma 15 (Knoll, Nicholls, Magenis, Graham, Lalande, &
Latt, 1989). El Síndrome de Angelman SA se ha identificado, en USA, en más de 600
individuos (Fundación del Síndrome de Angelman, 1993). Este número puede parecer bajo,
aunque recientes estimaciones hacen pensar en una proporción de incidencia de 1/10.000
nacimientos vivos, y muchos casos de SA pueden estar sin diagnosticar (Peterson,
Brondum-Nielsen, Hansen, & Wulff, 1995).
Los individuos con SA exhiben un modelo de retraso de desarrollo
característico. Algunos de los rasgos clínicos asociados con el SA son: problemas con
alimentación durante la infancia, retrasos en el desarrollo motor, movimientos
espásticos (atáxicos), convulsiones, hiperactividad, retraso mental severo o profundo, y
falta de expresión verbal. Los rasgos craneo-faciales pueden incluir un aplanamiento del
cráneo en la región o ccipital, boca ancha, lengua y mandíbula protuberantes, y dientes
espaciados o irregulares. El noventa por ciento de niños con SA tienen convulsiones antes
de la edad de 4 años (Angelman, 1965; Clayton-Smith, 1992, 1993; Williams, Hendrickson,
Whidden, & Bueher, 1993). Debido a los arranques de risa frecuentes, expresión facial
sonriente y una forma de andar torpe con flexión de los codos, SA fue inicialmente
llamado el síndrome de la muñeca feliz, por el Dr. Harry Angelman por quien el síndrome
se llama (Angelman, 1965).
Aunque el síndrome se describió por primera vez en 1965 (Angelman,
1965), solo recientemente han sido estudiadas las implicaciones sobre el desarrollo en el
SA. El principal interés de los logopedas, educadores y familias se centra en identificar
por qué los individuos con SA desarrollan muy poca o ninguna comunicación verbal o
vocalizaciones, y el uso de la comunicación alternativa (gestos, señales manuales y
fotografías) es menos sofisticado de lo que sería predecible por sus habilidades
receptivas y cognoscitivas (Clayton-Smith, 1993; Jolleff & Ryan, 1993).
Este artículo resume la investigación en la comunicación en niños
con S.A., describe las habilidades de comunicación de niños con S.A., proporciona
sugerencias para la intervención en la comunicación. Empieza revisando la literatura
existente en las características clínicas de individuos con SA poniendo especial
énfasis en las habilidades de comunicación. Se discuten las implicaciones de los
hallazgos del estudio relativas a la literatura existente. Específicamente, los niños
con SA que sirvieron como sujetos en el presente estudio mostraron mayores diferencias en
la comunicación expresiva que las descritas en estudios anteriores. El artículo concluye
con estrategias para la intervención en la comunicación por personas con SA.
REVISION DE LA LITERATURA
Diagnóstico
En la mayoría de los casos, los individuos heredan 23 cromosomas de
cada padre resultando 23 pares de cromosomas numerados del 1 al 23. cada cromosoma
contiene dos brazos largos (el q brazo) y dos brazos cortos (el p brazo). Algunos
síndromes, como el síndrome de Down (Trisomía 21), es el resultado de un cromosoma
extra dado que el par 21 tiene tres cromosomas en lugar de el par usual. En el caso del
síndromes como 'X-Frágil', o 'síndrome-4q', parte del brazo de un solo cromosoma puede
estar borrado. Los síndromes también pueden ser el resultado de un defecto de
"marcado" en un solo gen como ocurre en 'sickle cell anemia'. Un desorden
en la información de un solo gen puede producir malfomaciones de desarrollo que son
transmitidas cuando el gen se reproduce.
El Síndrome de Angelman es el resultado de procesos genéticos
complejos que solo ahora están empezando a ser entendidos. Según las recientes
investigaciones, hay cuatro maneras en las que el Síndrome de Angelman puede heredarse.
Según Williams, Zori y colaboradores (1995) la causa más común del SA es una deleción
grande en el brazo largo del cromosoma 15 en la región q-13 del alelo (parte del par
cromosomico) heredado de la madre. La figura 1 es una ilustración de la región 15 del
cromosoma donde la deleción ocurre. Si la deleción ocurre en el cromosoma heredado del
padre, el niño tendrá Síndrome de Prader-Willi, el cual tiene una secuencia diferente
al Síndrome de Angelman (Knoll y colaboradores 1989). En aproximadamente el 2% de los
casos hay un trastorno en el 'imprinting control center' del gen, el cual causa
disfunción en la región del 15q11-13 (ver figura 1). El cinco por ciento de niños con
SA ha heredado ambos cromosomas 15 de su padre (Uniparental Disomía Paterna). Los niños
con uniparental disomía parecen tener manifestaciones menos severas del síndrome que los
niños con deleciones más grandes (Williams, Zori y colaboradores 1995). En el restante
20%, no hay ninguna evidencia visible de una deleción del cromosoma. En el momento de
escribir este estudio, se han publicado estudios proponiendo que el gen responsable del
SA, UBE3A, ha sido aislado (Kishino, Lalande, & Wagstaff, 1997 y Matsuura y
colaboradores 1997); La comprobación genética rutinaria no puede descubrir el Síndrome
de Angelman, y la prueba genética más exacta es el test de Fluorescencia in situ
Hibridación (FISH).
Figura 1. Clases genéticas del Síndrome de Angelman.

Ningún estudio epidemiológico a gran escala ha sido publicado. Se ha
informado que la mayoría de los individuos identificados en América del Norte son
blancos, sin embargo, casos de SA se han informado en grupos raciales y étnicos. No hay
ningún dato acerca de la proporción entre varones y mujeres con SA. El riesgo de
recurrencia es más alto en las familias en las que no se encuentra ninguna anormalidad en
el cromosoma (Williams, Zori, y col. 1995).
El criterio de diagnóstico se ha establecido para confirmar el
diagnóstico clínicamente en aproximadamente 80% de los casos (Williams, Angelman y col.
1995). mientras la comprobación genética es el medio más exacto de diagnosticar SA.,
aproximadamente el 20% de los casos se diagnostican solamente por las características
clínicas del síndrome dado que no hay deleción visible . La Tabla I detalla las
constantes características clínicas asociadas que se usan como criterio para el
diagnóstico de SA. Electroencefalograma (EEG) es usado como apoyo del diagnóstico (Van
Lierde, Atza, Giardino, y Viani, 1990; Williams, Angelman y col. 1995). Williams, Zori, y
col. (1995) han propuesto que la hiperactividad puede ser un rasgo del síndrome más
constante que la risa inadecuada y que la hiperactividad tiene un impacto negativo en el
aprendizaje y en la comunicación social. Las características asociadas de particular
importancia para logopedas son las características craniofaciales (lengua saliente,
mandíbula prominente y boca ancha con los dientes espaciados), estrabismo (Schneider
& Maino, 1993) dificultades con la alimentación y deglución en la infancia, habla
con voz hueca y babeo.
Tabala I. Criterios clínicos consensuados para el Síndrome de
Angelman
En el 100% de los casos diagnosticados
- Retraso del desarrollo: funcionalmente severo
- Deterioro del lenguaje: uso mínimo o nulo de palabras; las habilidades de comunicación
receptivas y no verbales mayores que las verbales.
- Movimiento o desorden del equilibrio: normalmente andares atáxicos y/o movimiento
trémulo de miembros.
- Comportamiento singular: Cualquier combinación de risa/sonrisa frecuente; la aparente
conducta feliz; personalidad fácilmente excitable, a menudo con aleteo de manos; conducta
hipermotorica, mantenimiento de la atención por periodos cortos.
Ocurrente frecuentemente (más del 80% de casos diagnosticados)
- Retrasado, desproporcionado crecimiento del perímetro cranioencefálico.
- EEG anormal, modelo característico.
Asociado (20% - 80% de casos diagnosticados)
- Aplanamiento de nuca. Aplanamiento de la fontanela.
- Lengua saliente, mandíbula prominente, boca ancha.
- Frecuente babeo, excesivas conductas de mordisqueo.
- Hipopigmentación en piel, pelo y ojos (solo en casos de deleción)
- Hiperactividad de las extremedidades inferiores y profundos reflejos de tendones.
- Levantada y flexionada la posición de los brazos especialmente durante la marcha.
- Perturbaciones del sueño, atracción hasta la fascinación por el agua.
De: De Williams, Angelman y col. (1995). Síndrome de Angelman: Acuerdo
consensuado para el diagnóstico. American Journal of Medical Genetics, 56, p. 238.
(reimpreso con permiso).
Gran parte del retraso del desarrollo observado en individuos con SA
puede ser atribuido a anormalidades neurológicas; ha habido sólo unos casos, sin
embargo, en que el cerebro de individuos con SA ha estado disponible para estudios
"post-mortem". Algunas anormalidades neurológicas han sido informadas
incluyendo hiperplasia cerebral (excesivo crecimiento del tejido) (Frias, King &
Williams, 1982) e hipoplasia unilateral temporal (pérdida de tejido) (Van-Lierde y col.
1990). otras diferencias neurológicas observadas incluyen disminución de la
mielinización y adelgazamiento del cuerpo calloso (Buntix, Hunnekam, Brower, Stroink,
Beuten, Mangelschots, & Fryns, 1995; Zori, Hendrickson, Woolven, Whidden, Gray &
Williams, 1992). La mayoría de los individuos con SA tienen convulsiones (aproximadamente
el 90%), y las convulsiones generalmente ocurren antes de los 3 años. Las convulsiones
son generalmente de tipo motórico y afectan a todo el cuerpo, sin embargo, los individuos
con SA pueden experimentar otros tipos de convulsiones. Debido a las convulsiones, muchos
niños reciben medicación anticonvulsiva, y no está claro como las medicaciones pueden
afectar al aprendizaje de los niños con SA.
El Síndrome de Angelman es a menudo no reconocible en el nacimiento, y
a menudo el diagnóstico ocurre entre los 3 y los 7 años de edad, cuando las
características del comportamiento se vuelven más aparentes (Williams y col. 1995). Las
más sobresalientes características son severo retraso del desarrollo, falta del
lenguaje, risa frecuente, lengua saliente, rigidez, andares inestables, convulsiones,
hiperactividad e hipopigmentación de la piel. El Síndrome de Angelman puede no ser
reconocido hasta que el niño es evaluado en la infancia. Es importante para el logopeda
estar familiarizado con las características clínicas del Síndrome de Angelman porque
ellos pueden estar involucrados en la identificación inicial del síndrome.
Estudios de Habilidades de Comunicación en Individuos con Síndrome de
Angelman.
Existen estudios que informan que unos pocos individuos con AS
desarrollan un lenguaje utilizable, y se han informado retrasos en la habilidad para usar
otras formas de comunicación expresiva tales como signos, gestos, etc. (Clayton-Smith,
1993; Jolleff & Ryan, 1993; Penner, Johnston, Faircloth, Irish, & Williams, 1993)
Factores que se han propuesto para explicar el retraso expresivo incluyen retrasos
cognoscitivos y receptivos, dificultades orales motóricas, pobre habilidad para la
comunicación social y diferencias entre los sujetos seleccionados y los procedimientos de
la recogida de datos. La siguiente sección presenta la descripción de las habilidades de
comunicación en individuos con SA y las hipótesis con respecto a la naturaleza
subyacente de los déficits expresivos observados en SA.
Factores cognoscitivos y Receptivos.Mucho del retraso en la
comunicación expresiva observada en individuos con SA pueden ser atribuidos al retraso
mental (Williams, Zori y col. 1995). Sin embargo, algunos estudios sugieren que el retraso
cognoscitivo no es suficiente para el retraso expresivo del lenguaje asociado con SA.
Un estudio de las habilidades de la comunicación de un grupo de niños
con SA en el Reino Unido fue dirigido por Jolleff y Ryan (1993). Ellos evaluaron a 11
niños con SA entre las edades de 2 años y 5 meses y 15 años y 3 meses, incluyendo un
grupo de dos y un grupo de 3 hermanos. Los investigadores usaron dos medidas de
comunicación para comparar la expresión hablada y la comprensión y las habilidades
no-habladas expresivas y receptivas. La Escala Receptivas-Expresivas Lenguaje Emergente
"The Receptive-Expressive Emergent Language Scale (REEL) (Bzoch & League, 1971)
fue usada para obtener la puntuación de edad-equivalente para la comprensión del
lenguaje hablado y las vocalizaciones expresivas y lenguaje. Una modificación de la
Escala Preverbal de Comunicación "Preverbal Communication Scale (PVCS) (Kiernan
& Reid, 1987) fue usada para evaluar las habilidades no-verbales receptivas y
expresivas. La PVCS evalúa los tipos de gestos usados y entendidos por los individuos
preverbales.
Usando el REEL, la edad-equivalente más alta para el lenguaje
receptivo fue de 22 meses (rango 9 - 22 meses) El rango de puntuación para la
comunicación expresiva fue menor (6 - 14 meses) y el lenguaje expresivo más alto fue de
14 meses de edad. La puntuación en lenguaje expresivo más alta fue asociada con los
sujetos más mayores quienes eran también miembros de grupos de hermanos. Edades
equivalentes para comunicación expresiva fueron menores que la comunicación receptiva en
todos pero en un sujeto, y el hueco entre expresivo y receptivo en edades-equivalentes fue
de 0 a 11 meses.
En el PVCS, los sujetos demostraron la habilidad de entender gestos
simples (mano abierta para pedir y parecían mirar donde alguien señalaba) pero hubo
dificultades de imitación o utilización de gestos expresivos. Los cinco niños de los
dos grupos de hermanos fueron capaces de imitar actos motóricos simples (aplaudir,
señalar con la mano) pero los otros niños no imitaron. Los autores pensaban que esto
limitaba la utilización en la infancia de lenguaje de signos para la comunicación
expresiva. La mayoría de los niños usaron gestos ayudados por el contacto físico con el
referente o interactuante (empujando una cosa no deseada o cogiendo la mano del adulto
para situar la cosa en un sitio deseado). Los gestos de contacto son mentalmente menos
sofisticados que los gestos manuales (por ejemplo señalar, decir que no con la cabeza),
lo cual no requiere un contacto físico con el objeto o el interactuante (McClean,
McClean, Brady, & Etter, 1991; Wernes & Kaplan, 1963).
Los autores concluyeron que los retrasos expresivos exhibidos por
niños con SA podían no ser considerados solo debido a un retraso en el desarrollo mental
porque habilidades expresivas no se correspondían con las habilidades receptivas. Ellos
sugirieron posibles desconocidos mecanismos para el hueco entre habilidades receptivas y
lenguaje expresivo: (a) dificultades motóricas para el acto de hablar, (b) problemas
fundamentales en el uso de las comunicación para propósitos sociales, or (c) habilidades
en comunicación expresiva en SA mejorando como una función bastante más que como un
resultado del desarrollo de las habilidades receptivas o cognoscitivas.
Penner y col. (1993) evaluaron la comunicación cognoscitiva y
habilidades motoricas de 7 adultos con SA. Todos los sujetos estaban institucionalizados y
habían sido diagnosticados como profundamente retardados. Los investigadores encontraron
que todos los sujetos funcionaban dentro del periodo sensoricomotor cognoscitivo
registrado entre las edades de 2 - 6. Como Jolleff y Ryan (1993), Penner y col.
concluyeron que los sujetos tenían dificultad imitativa gestual, incluso cuando ellos
hacen gestos del repertorio de los sujetos. Los sujetos tendían a depender más del
contacto más que de los gestos señalados. Ninguno de los sujetos usaban comunicación
simbólica, tales como lenguaje de signos o lenguaje mental (speech though) muchos usaron
gestos usados como dar, manipulación física o intercambio de miradas entre el
destinatario y el referente. Penner y col. concluyeron que hay variación en las
habilidades de comunicación entre individuos con SA, incluso entre individuos
clasificados como profundamente retrasados. Like Jolleff y Ryan (1993), los autores
concluyeron que la falta de desarrollo cognoscitivo no se puede contar solamente por la
falta del desarrollo del lenguaje.
Más investigaciones son necesarias para entender claramente la
relación existente entre habilidades cognoscitivas y comunicación en niños con SA.
Hasta el presente, ha habido pocas evaluaciones sistemáticas de los diferentes aspectos
de cognición, tales como atención, memoria y conducta simbólica. Williams, Zori
y col. (1995) han especulado que el déficit de atención asociado con el desorden,
combinado con los déficits motóricos, hiperatividad y pobres habilidades expresivas,
hacen difícil de conseguir un perfil exacto de la función del desarrollo mental. Sin
embargo, ellos especulan que algunas de las variables vistas en el síndrome se relacionan
con la hiperactividad y que los niños con mejores habilidades de atención dan mejor
puntuación en las pruebas del retraso moderado.
Factores Orales Motóricos.Varios autores han sugerido que el
retraso expresivo visto en individuos con SA pueden ser atribuidos parcialmente a las
diferencias estructurales y a la disfunción en el mecanismo oral (Jolleff & Ryan,
1993; Frias, King, & Williams, 1982; Penner y col. 1993; Williams, Zori y col. 1995).
Estos autores han informado varios problemas motóricos orales asociados con SA. Niños
con SA tienen dificultades de coordinación para succionar/tragar y tienen la lengua fuera
que hace el amamantamiento difícil. muchos niños con SA son alimentados con biberón,
pero algunos requieren procedimientos quirúrgicos tales como una 'gastrostomy'. El
desarrollo vocal temprano está caracterizado por la disminución en el llanto, balbuceo y
arrullo. Una sola palabra puede desarrollarse entre los 10 y 18 meses, pero no es usada
significativamente. En la niñez temprana se desarrollan otras conductas orales tales como
mordisquear (llevarse todo a la boca) y babear y estas conductas pueden mantenerse hasta
la madurez.
En su estudio, Penner y col. (1993) completaron exámenes orales
motóricos a sus 7 sujetos adultos. La evaluación de la estructura y función del
mecanismo oral visto en todos los sujetos mostraban retracción medio-facial con relativo
prognatismo y dientes espaciados. otras diferencias craniofaciales fueron
obervadas, tales como 'macrostomia' (excesiva boca ancha), y todos los sujetos tenian una
boca abierta en reposo. Problemas de alimentación y babeo fueron observados en 6 de los 7
sujetos, y tuvieron conductas orales no adaptadas como mordisquear (llevarse todo a
la boca) de objetos y manos, rumiar y malacia.
Frias, King y Williams (1982) informaron que el prognatismo observado
en niños con SA pueden ser un efecto secundario del excesivo mordisqueo y llevarse todo a
la boca. los niños que han sido estudiados tuvieron una medida normal de mandíbulas,
pero las mandíbulas tenían una orientación delantera y ascendente. La orientación de
la mandíbula, combinada con la retracción medio-facial y una pequeña base craneal
contribuyen all prognatismo observado en SA.
Factores de Comunicación Social. Se ha encontrado en la mayoría
de los estudios realizados de individuos con SA una dificultad en la utilización de
cualquier forma de comunicación social. Sin embargo no está claro cuánto de este
retraso fue el resultado de factores relacionados con la experiencia y cuánto de
características propias del síndrome. En el estudio de Jolleff y Ryan, 5 de los niños
en grupos de hermanos fueron los únicos sujetos que usaron gestos para comunicarse sin
embargo muchos de los niños habían tenido entrenamiento en la utilización del lenguaje
de signos. Ellos informaron que sus sujetos nunca imitaron durante los ensayos clínicos,
y sus sujetos parecían usar gestos, sobre todo, para la regulación de conductas (pedir) aunque
ellos no trataban directamente las funciones de comunicación. Penner y col. (1993)
también encontraron que los intentos de comunicación usados por estos sujetos fueron
exclusivamente para pedir objetos o acciones y en ninguno de los sujetos se observó
comentarios o protestas; sin embargo algunos sujetos demostraron la capacidad de unirse al
grupo, interactuar y rechazar. Solo un sujeto se comprometió en una actividad
recíproca de toma y daca. Se supone que los sujetos que tienen pobres habilidades
sociales tienen limitadas sus habilidades para aprender el lenguaje debido a que tienen
disminuidas las oportunidades para las interacciones comunicativas significantes.
Selección de sujetos y Factores de Recogida de Datos.
Clayton-Smith (1993) describieron el desarrollo mental y las
características clínicas de SA en 82 pacientes con edades comprendidas entre los 17
meses y los 26 años en el Reino Unido. El próposito del estudio fue identificar desde el
punto de vista físico y de comportamiento las características asociadas con la deleción
del cromosoma y no fueron específicamente diseñadas para dirigirse al área de
comunicación. La información se obtuvo a través de entrevistas a los cuidadores, y no
hubo una valoración formal o informal de comunicación. Sin embargo el estudio de
Clayton-Smith es interesante porque los hallazgos sugieren que algunos individuos con SA
tienen más sofisticadas capacidades expresivas que otros de los sujetos descritos por
Jolleff y Ryan (1993) y Penner y col. (1993). Like Jolleff and Ryan, Clayton-Smith
encontraron unos pocos individuos con SA que usaban lenguaje para comunicarse. Ningún
sujeto habló más de 6 palabras reconocibles y el 30% no tenían lenguaje. Sin embargo,
el 20% de los sujetos eran capaces de utilizar un lenguaje de signos limitado para
comunicar, algunos usaban gestos incluido señalar con el dedo, empujar o tirar, mientras
otros usaban tableros de comunicación para comunicarse. Signos y tableros son formas más
avanzadas y mentalmente más desarrolladas de comunicación, sugieren que algunos
individuos con SA pueden tener una mayor habilidad para usar la comunicación simbólica
que los informes anteriores han reportado.
Las diferencias en los hallazgos obtenidos por estudios experimentales
de Jolleff y Ryan (1993) y Penner y col. (1993) y el estudio de Clayton-Smith (1993)
pueden, en parte, ser explicados por las diferencias en los métodos de recogida de datos.
Jojeff y Ryan obtuvieron las conductas gestuales en un emplazamiento clínico considerando
que Clayton-Smith entrevistaron a las familias de la mayoría de los sujetos en sus
propias casas. No está claro en el estudio de Jolleff y Ryan que los individuos a los que
se les aplicó el PVCS y REEL conociesen a los sujetos. Si individuos con SA tienen
dificultades en utilizar la comunicación para propósitos sociales, es probable que su
actuación sea mejor en un ambiente familiar más que en un emplazamiento poco familiar y
con sus familias en lugar de con interlocutores no familiares (conocidos).
También es posible que estos primeros estudios hayan descrito un
subgrupo de individuos con SA. Por ejemplo, Penner y col. (1993) los sujetos eran adultos
que habían sido diagnosticados como profunda y mentalmente retardados y estaban
institucionalizados. Jolleff y Ryan proporcionaron solo información de la historia de los
casos y no dieron detalles acerca del tipo de intervenciones que los sujetos habían
recibido. En contraste, los niños con SA con quienes los autores de este estudio han
experimentado fueron predominantemente niños que vivían en sus hogares y habían tenido
programas de intervención tempranos.
Resumen.
Los informes de Jolleff y Ryan (1993), Penner y col. (1993) y Williams,
Zori y col. !995) y Clayton-Smith (1993) son bastantes consistentes en sus descripciones
de las capacidades de comunicación de individuos con SA. Parece haber consenso entre los
investigadores acerca de un retraso expresivo que no es solamente atribuible a retrasos
cognoscitivos, y puede, en parte, ser relacionado con trastornos de los mecanismos orales.
Further, Penner y Col. (1993) y Williams, Zory y col. (1995) suponen que ese déficit
puede ser el resultado las limitadas oportunidades de interacción social.
Un Estudio de las Habilidades de Comunicación expresivas en niños con
Síndrome de Angelman.
Los autores de las observaciones clínicas e informes de las familias
de los niños con SA han indicado que los casos informados en la literatura existente no
reflejan el rango de habilidades exhibidas por niños con SA. Esto es de particular
preocupación porque las metas y pronósticos estadísticos basados en expectativas
derivadas de la literatura actual pueden ser inapropiadas y pueden infravalorar el
potencial para la comunicación desarrollado por algunos individuos con SA.
Métodos
En un esfuerzo inicial por confirmar los informes paternos y las
observaciones de los autores, fue desarrollado un estudio informal de habilidades de
comunicación de niños con SA. Dado que SA es un desorden bastante raro, el estudio fue
distribuido vía Internet para tratar de investigar individuos de una más amplia área
geográfica El estudio se limitó a las familias de individuos con SA que tenían
acceso a Internet, y no todos quienes recibieron el informe vía Internet quisieron
participar. Debe resaltarse que, como otros estudios de comunicación de las habilidades
de individuos con SA, los resultados son extremadamente limitados por la propia selección
de la muestra. Hay 600 casos de SA en Estados Unidos y un número desconocido
internacionalmente; en el mejor de los casos, el estudio representó aproximadamente 2-3%
de los casos conocidos de SA en Estados Unidos. Los resultados de esta limitada muestra no
deben ser considerados como representativos de los individuos con SA pero son expuestos
ante todo para generar discusión clínica y animar a futuras investigaciones.
Substancialmente grandes estudios de comunicación serían necesarios para determinar que
factores puede relacionarse con la variabilidad en las habilidades de comunicación
observadas en los sujetos del presente estudio.
Un cuestionario fue desarrollado con el cual se obtuvo información
sobre la salud, desarrollo, comunicación y satisfacción en general con los profesionales
(ver Apéndice A). Los
investigadores subscritos a la lista de Angelman a través del correo electrónico . Se
envió una carta introductoria para ver el posible interés en participar. El estudio se
envió vía Internet. A los participantes se les dio la opción de enviar el cuestionario
a través del correo electrónico o rellenarlo y devolverlo a través del correo regular.
Resultados
Información descriptiva. Un total de 20 familias de niños con SA
completaron el estudio. Los participantes incluyen individuos que viven en Finlandia (5%,
n=1), Canadá (15%, n=3) y Estados Unidos (80%, n=16). Cinco participantes eran padres, 12
eran madres, uno de los cuestionarios fue completado por ambos padres, uno por la abuela,
y uno por el logopeda con el permiso de la familia. Las edades comprendidas fueron desde
los 17 meses hasta los 13 años y cuatro meses con una media de edad de 6 años y un mes
(ver Tabla 2). Siete eran niños, 12 eran niñas y no se obtuvo información sobre el sexo
de uno de los sujetos. Nueve niños tenían un hermano, cinco niños tenían dos hermanos,
un niño tenía tres hermanos, un niño tenía 5 hermanos, y cuatro niños no tenían
hermanos. ninguna de las familias participantes respondió que tuviese más de un niño
con Síndrome de Angelman pero un niño tenía una hermana mayor con espina bífida. Todos
los niños vivían con sus padres biológicos en sus casas.